Cómo disfrutar de la piscina con niñ@s y no desquiciarte en el intento

 

Te das cuenta de que te haces mayor cuando tus hijas disfrutan de la piscina como enanas mientras tú tardas 30 minutos en conseguir mojarte hasta las rodillas.

Cansada de comprobar que “No me salpiquéis” despierta un deseo incontrolable de salpicar aún más, pruebas con la psicología inversa: “Salpicad un poco más, que aun no me habéis mojado bastante”. El tiro te sale por la culata y acabas gritando al recorrer tu espalda litros de agua congelada.

-¡¡Si está muy buena mamá!!

Al comprobar por ti misma que esta no es una opinión objetiva, te contienes para que no salga ningún improperio por tu boca. (Hay que dar ejemplo)

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