Maternidad y Poder femenino: Adiós al sexo débil.

Nos llaman el sexo débil….

A nosotras, que durante 9 meses cedemos nuestro vientre para acunar mil ilusiones asumiendo los cambios y las consecuencias.

Que lidiamos mil batallas con hormonas rebeldes, que cada día nos enfrentamos al miedo y la incertidumbre de que un imprevisto nos quiebre el alma.

Que sufrimos lo insufrible, que nos rompemos perdiendo la inocencia para abrazar el llanto de una nueva vida.

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Nos llaman el sexo débil….

A nosotras, que aún doloridas nos entregamos a noches en vela, a aprendizajes forzosos, a lágrimas de culpabilidad incomprendidas.

Que perdemos el sueño, nos perfumamos de cansancio y nos empolvamos de paciencia dejando tras la puerta noches eternas.

Que aun cuando no podemos más, seguimos adelante, soportando los “no sé por qué te quejas”.

A nosotras, capaces de repetir la experiencia a sabiendas de que es dura, imprevisible e imperfecta.

Nos llaman el sexo débil…. y todavía esperan que nos lo creamos.

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No dudes de que cuando la ocasión lo requiera sacarás una fortaleza interior que te ayudará a superar los momentos más complicados.
Cuando te invada el miedo, la inseguridad y no creas en tu capacidad de afrontar las circunstancias, confía en que ya dispones de los recursos necesarios para ello.
Solo has de echar la vista atrás y recordar todo lo que ya has sido capaz de superar.
Y si aún así todavía dudas, tranquila que encontrarás la manera.

Siempre podrás compartir tus temores, pedir ayuda o asesoramiento a quien por su confianza, formación o experiencia pueda comprenderte y ayudarte.

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Ojalá no olvidemos nunca lo tremendamente fuertes y poderosas que somos.
Y que no estamos solas.

 

Si lo deseas, te acompaño a tomar conciencia y a despertar tus fortalezas para que aumentes tu confianza  y vuelvas a creer en ti.

 

 

3 claves del empoderamiento

 

Me gusto.

Me gusto al descubrir partes de mí que no me gustan. Me gusto al aceptarlas y al trabajar por mejorarlas.

Me gusto al hablarme con cariño, al dedicarme palabras de ánimo y aliento.

Me gusto al recordar de donde vengo, los miedos que he dejado en el camino y los que todavía me acompañan.

Me gusto al perdonarme y al crear espacio para soñarme.

Me gusto. Y menos mal que me gusto, porque pienso vivir toda mi vida conmigo.

 

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Nunca antes había hablado sobre empoderamiento. De hecho, jamás fui consciente de que el proceso por el que había pasado y que posiblemente me acompañará de por vida también se pudiera denominar así. Hoy recuerdo estas líneas que un día me dediqué y me decido a compartir contigo las ideas clave de mi forma de ver el empoderamiento, para que tú también conozcas este término desde mi punto de vista y puedas decir bien fuerte ¡ Me gusto!

 

Qué es empoderar

Empoderar significa desarrollar en una persona la confianza y la seguridad en sí misma, en sus capacidades, en su potencial y en la importancia de sus acciones  para influir positivamente en su vida personal, profesional, social y económica.

La verdad es que no me oirás decir que estoy empoderada, no va conmigo. Más bien me identifico con palabras como autoconocimiento, autoconfianza, aceptación o acción, que son la base de los resultados positivos que he obtenido en distintas fases de mi vida.

 

 

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3 ideas clave del empoderamiento

 

1. Nadie puede darte un poder que no te pertenezca. El poder ya lo tienes tú dentro.

Lo que puede hacer es ayudarte a darte cuenta de que lo tienes. Acompañarte en un proceso de autoconocimiento que te haga consciente de tus fortalezas, de tus talentos, de tu fuerza interior. Que seas capaz de enamorarte de tu valor personal, de querer tus diferencias y mirar con cariño tus imperfecciones.  Así será más fácil agarrar de la mano a tus miedos, atreverte a expresar lo que sientes, lo que necesitas, a poner cortafuegos y alejarte de aquello que te daña.

 

2.La energía del empoderamiento nace en ti.

Cuando consigues observar la belleza que hay en tu interior, reconocer lo que puedes aportar a los demás, entender por qué el mundo es mejor por el hecho de que tú estés en él y aprender a aportar ese valor entonces eres imparable.

Pero esa energía que será tu motor para generar cambios debe de venir de ti. Si la obtienes de alguien o algo externo, cuando ese factor desaparezca tu energía disminuirá.

El verdadero  empoderamiento nace en ti y cada vez que vuelvas a ti, reflexiones, te cuides, te equilibres, podrás recargarte de esa energía que será inagotable mientras tú seas capaz de mirarte con cariño. Curando cada herida, amando cada cicatriz, desarrollando esas competencias dormidas y trabajando las habilidades que requiera cada circunstancia.

 

3.No esperes que venga nadie con una varita mágica a entregarte ese poder. Aquello que viene rápido, rápido se va.

El tomar conciencia de tu potencial consta de un proceso de autoconocimiento, de enamoramiento propio, de puesta en valor, de comunicación, de toma de decisiones, de enfrentarte a tus miedos, de infinidad de pasos pequeñitos pero firmes.

Y sí, también requiere de tiempo, de esfuerzo, compromiso y dedicación.

Ya sé que estamos en un momento en el que la rapidez, la inmediatez y la falta de esfuerzo son muy tentadoras pero en este tema tan serio e importante que afecta a tu confianza, autoestima, bienestar y tu VIDA en mayúsculas, no se puede regatear.

 

 

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Si te animas a descubrir, despertar o confiar en tu poder interior me encantará acompañarte en este camino con mis Formaciones grupales y Consultorías individuales en conciliación y equilibrio para que tu entorno vibre con tu presencia.

 

Natalia Ruiz

Tu fortaleza interior

Recientemente he visto varios videos y testimonios de personas que han pasado por circunstancias muy difíciles, y al tomar consciencia de lo afortunada que soy por no haber vivido esas experiencias me asalta la duda de si sería capaz de afrontarlas.

Me descubro diciéndome a mí misma “que no me pase a mí porque no creo que lo pudiera soportar, no sería capaz de afrontarlo, no soy tan fuerte.” Y noto como esos pensamientos hacen la sombra del miedo y la fragilidad más grande…

Lo cierto es que analizando las distintas circunstancias que he vivido, me he dado cuenta de que cuando la ocasión lo ha requerido he podido sacar una fortaleza interior que me ha ayudado a superar los duros momentos y que después de ello he salido fortalecida.

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