Simplify: el poder de los objetivos sencillos

En estas fechas la originalidad parece haber quedado atrapada bajo capas de polvorones, turrones y asados navideños.

Y como cuesta mucho reponernos de los excesos, y el mes de enero  también es propicio para ello,  nos lanzamos a dar la bienvenida al nuevo año hablando de cómo definir los objetivos para este 2020.

Objetivos que la mayoría de veces no vamos a cumplir. Nos invade un exceso de optimismo al llenar listas interminables de metas, que unido a una mala definición, falta de planificación, paralización por creencias y miedos  o escasa fuerza de voluntad acaban por convertir esa motivación inicial en procrastinación de unos  buenos propósitos que seguramente no verán la luz.

Que me disculpen los puristas del coaching, la focalización estratégica y la acción masiva.

Pero yo este año abogo por aplicar la filosofía #simplify  a mis objetivos , defendiendo la postura de que “menos es más” o  “mejor es poco que nada”.

Y no hace falta que estés en pleno proceso de crianza de un bebé como yo para decidirte a aplicarla.

Si tú también te encuentras con un extra de responsabilidad y agotamiento añadido, si te dispersas con facilidad , si no sabes por dónde empezar y se te hace un mundo parar a reflexionar  o si todavía arrastras esa lista de objetivos incumplidos que te hace sentir mal, te invito a que pruebes estas pautas para simplificar tus metas y las acciones para conseguirlas.

Mi intención es prestar especial atención a esos objetivos pequeños, simples y cotidianos que tan a  menudo pasamos por alto, pensando que si no nos marcamos unas súper metas somos unos pringados faltos de ambición.

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3 pasos para simplificar tus objetivos

 

1º Solo un objetivo por área vital.

En mis formaciones suelo hablar de que el equilibrio y la conciliación son como un taburete de tres patas. Cada una de ellas representa las 3 principales áreas de nuestra vida: profesional, familiar y personal. Si una de ellas falla, el sistema se tambalea, con el riesgo de quebrarse con el tiempo.

Seguro que te gustaría mejorar muchas cosas en cada una de ellas, pero mi recomendación es que te centres en una solamente. Está comprobado que si concentras tu atención y energía en una sola acción es mucho más fácil que la puedas concluir.  Lo mismo ocurre con los objetivos. Escoge solo un aspecto de mejora para el área profesional, otro en el plano familiar y otro en tu faceta más personal  y centra toda tu atención y acción en él. Una vez que lo hayas conseguido, puedes pasar al siguiente. Y así, uno a uno, verás cómo será mucho más fácil ir consiguiendo avances y ajustando tu vida en la dirección que deseas, o lo que es lo mismo, ir cumpliendo objetivos. En este linkencontrarás pautas para definir esos objetivos de forma óptima.(Esto es  fundamental para ponértelo fácil a ti mismo!)

Pregúntate:

¿Qué necesitas cambiar/añadir/quitar para sentirte mejor?

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2ºEscoge el que más fácil de conseguir te resulte

Si quieres comenzar el año con buen pie, no te compliques la existencia. Seguro que estás a tope de motivación y ganas de conseguir cosas, pero si te pasas con las expectativas y  tu objetivo es complejo corres el riesgo de quedarte a medio camino y que tu vocecilla la tome contigo con frases del tipo “No sé para qué lo intentas si eres incapaz de conseguir nada“ “Como siempre, otra cosa que no puedes cumplir”  “ Ya sabía yo que no merecía la pena intentarlo” .

Pienso que más vale comenzar por una meta realista que por una meta ideal. Irás aumentando la motivación si vas sumando metas alcanzadas y evitarás la frustración de estancarte en aquellas más difíciles de ganar.

Reflexiona…

¿Qué objetivo es más probable que consigas primero dadas tus circunstancias?

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3º Cómetelo loncha a loncha

Divide tu objetivo en pequeñas metas, que dependan de tí , que faciliten el proceso y te motiven a la acción.

Responde:

¿Qué tres primeros pasos voy a dar para conseguirlo?

Y cuando los hayas ejecutado, decide  los 3 siguientes y ponte con ellos.

 

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Si año tras año tus metas caen en saco roto, te animo a plantearte un 2020 sin objetivos como hasta ahora los habías entendido. Más bien plantéate un año con pequeñas acciones, conscientes y congruentes que te acerquen cada día más a tus metas.

Y para ello, no te olvides de:

  • Hacer lo que te haga ilusión. Olvídate del tengo que / debería/ me toca….
  • Hacer lo que sea bueno para ti.
  • Hacerlo por ti y no por la opinión o necesidad ajena.
  • Ser fiel a tus valores.
  • Vivir el momento presente.
  • Agradecer lo bueno que ya tienes.
  • Reconocer y valorar los logros ya conseguidos.

 

Te deseo un 2020 lleno de pequeñas acciones que construyan una a una tus sueños.

“Nunca descuides el poder de la  sencillez”

Natalia Ruiz

Cómo organizar una celebración y no ahogarte en el intento.

Solemos complicarnos mucho la existencia cuando nos lanzamos a preparar una fiesta de cumpleaños, una comida familiar o cualquier otra celebración. Y es que organizar algo tan común y repetido en nuestras vidas no es tan simple como pueda parecer, ¿o somos nosotros los que no lo hacemos simple?

Tras comprobarlo por mí misma, verlo repetidamente en familiares y amigas que también caen en la trampa de la complicación, llego a la conclusión de que este tema no es tan banal como parece y bien merece un post.

Comencemos por analizar….

¿Para qué haces lo que haces?

A veces creo que se nos va de las manos, que perdemos de vista el norte envueltos por una ilusión que no nos deja ser objetivos. Nos complicamos demasiado queriendo acertar, todo preparativo nos parece poco y al llegar el día en cuestión nos vemos desbordados y arrastrados por una marea de tareas, recados y carga mental que nos aleja de disfrutar plenamente de lo que tendría que ser una jornada para recordar.

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¿Tienes claro el para qué haces lo que haces?

Puede ser….

Para pasar tiempo con los tuyos:  Eso es lo que idealizas. Imaginas que en la celebración tendrás tiempo para charlar y compartir buenas risas con tu gente. Lo que más se acerca a la realidad es que te pasas el tiempo haciendo viajes a la cocina, comprobando que no falte nada en la mesa, que no quede ningún niño sin sándwich de nocilla ni adulto sin cerveza. Y acaba la velada y se quedan conversaciones pendientes, risas guardadas para la próxima, achuchones sin dar mientras que en tu cabeza resuenan frases del tipo “qué rápido se ha pasado todo” o “tanto lío para esto”.

Para disfrutar de una buena comida : Si es así, seguro encontrarás multitud de sitios donde encargar comida para llevar deliciosa, panaderías que elaboran tartas, pizzas y dulces  a precios estupendos. De verdad que no es necesario que te encargues tú de todo. La tortilla de patatas casera está muy rica y no es cara, pero si pretendes cocinar 4 tortillas para 20 personas se te va a ir empalagando el proceso ( y lo sabes). Si le sumas que vas a elaborar una tarta casera de galletas, ensaladilla, empanadas y demás viandas, cuentas las horas que pasas en la cocina, los ingredientes a comprar, la luz del horno y la vitrocerámica… verás que las cuentas no te salen. Además si añades el coste del cansancio físico y agotamiento que conlleva, el estrés de que todo salga bien y esté al gusto de cada invitado… de verdad que se te dispara el presupuesto ( no solo el económico, sino peor aún, el emocional)

 

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Para darles a tu gente lo bueno que merecen: Que quieres lo mejor para los que te importan es innegable. Pero, ¿le has preguntado al otro si eso que con tanto cariño y esfuerzo estás preparando es lo que quiere o necesita realmente? A veces cometemos el error de no preguntar, de hacer lo que bajo nuestro punto de vista y bienintencionadamente creemos será lo mejor para el otro. Si nos parásemos a escuchar su opinión, probablemente se parecería menos a lo que hacemos y acertaríamos más. Seguro que preferirán tu versión más relajada, divertida y disfrutona y no la estresada que no es capaz de estar quieta un minuto, pendiente de todos y que no puede acabar una conversación porque ha de ir a darle la vuelta a la parrilla o a sacar más aperitivos.

Para compensar: no pretendo en este post profundizar si tras nuestras acciones está la intención de compensar otras carencias como el tiempo compartido que escasea en nuestro día a día o los sentimientos de culpa o imperfección. Solo prefiero recordarte que los títulos  rollo superwoman, mamamolona, mujertop,  hijadeensueño… están sobrevalorados. Y en el caso poco probable de que los consigas, trabajar para no perderlos debe de ser tremendamente agotador. ¿Te merece la pena perseguirlos?

 

¿Cuándo simplificar?

 

Si disfrutas de todos los preparativos, de la elaboración y el proceso, de las horas invertidas, si aún recuerdas semanas después con cariño el tiempo dedicado, adelante!! Sumérgete en la organización y ejecución de esa súper celebración y a por ello con todas tus ganas.

Pero si resoplas al pensar en ello, si estás deseando que acabe, si lamentas no estar haciendo otra cosa en su lugar, si en tu cabeza resuenan palabras que te quitan energía, es el momento de simplificar.

 

Cómo simplificar tu vida

 

De verdad, siempre hay una alternativa más sencilla, que requiera menos tiempo, esfuerzo, energía y que igualmente resulte agradable y podáis disfrutarla  todos. Antes de lanzarte a organizar y ejecutar, pregúntate:

¿Qué puedes quitar?

¿Qué es eso que si no estuviera nadie echaría en falta?

¿Cómo podrías tener resultados óptimos sin necesidad de poner tantos recursos en marcha?

 ¿A quién podrías confiar/delegar eso que a ti se te hace un mundo?

¿Cuál es la finalidad última de todo esto?

¿Qué estás tratando de demostrar? ¿Merece la pena?

Si solo tuvieras 1 hora para dedicarle a estos preparativos, ¿Cómo te las arreglarías?

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Y si vas adelante, hazlo con todas las consecuencias

Si eres cocinillas, adelante.

Si eres toda una party planner, a por ello.

Pero luego no te quejes. No rechistes. No reniegues de aquello que tu sol@ has creado. Porque nadie te había exigido tanto. Porque tú has sido quien se ha adjudicado esa obligación. Porque entre todas las opciones que tenías, la libertad de decisión era tuya. Si los resultados no te compensan, toma nota para la próxima vez no volver a caer en la trampa.

Te lo digo desde el cariño, no vuelques tus quejas sobre quien más te quiere, les pueden hacer sentir culpables. Lo que hagas, que sea desde el amor, desde el disfrutar del dar, y que esa sea tu recompensa.

 

Recuerda:

A veces lo más sencillo es lo más difícil de encontrar. Pero aunque no lo puedas ver, está.

 

¿Simplificamos?

Natalia Ruiz

Simplify. Haz tu vida más fácil.

La vida ya es de por sí demasiado compleja como para ir añadiendo nosotros más variables a la ecuación. Sin embargo no somos conscientes de las veces que lo hacemos.

Después de darme cuenta de mi tendencia a añadir bolas a mi  juego de malabares, a tejer telas de araña en las que enredarme, me comprometí a probar cómo sería mi vida si llevara a cabo algunos cambios con el fin de simplificar.

Y la verdad que me va mejor desde que poco a poco llevo el concepto #simplify  a la práctica.

He creado una serie de post en torno a esta filosofía que para mí es clave para lograr la conciliación y el equilibrio que intento tener presente, (aunque me cueste) por si a ti también te sirven de ayuda.

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Y para comenzar esta sección, vista la proximidad de las fiestas navideñas, el primero que quiero compartir es….

 

CÓMO ORGANIZAR UNA CELEBRACIÓN Y NO AHOGARTE EN EL INTENTO.

Si tienes previsto organizar y preparar alguna comida familiar o reunión de amigos en las próximas fechas, o si eres quien se suele encargar de preparar los eventos familiares y cumpleaños…. te invito a que te pases por el post 😉